Cómo hablar en reuniones o frente a un público cuando odias hacerlo


Apr 22, 2016 mhernani Noticias

Fuente: Harvard Business Review

A nadie le gustan las reuniones. Sin embargo, pueden ser especialmente incómodas para la gente que desea un ambiente más tranquilo para reflexionar, o para quienes se les hace difícil que sus voces sean escuchadas en una habitación llena de fuertes habladores.

¿Cómo pueden estas personas asegurarse de que sus ideas están siendo bien representadas en las reuniones del equipo?  Para algunos consejos prácticos sobre este tema, HBR entrevistó a Susan Cain, autora de “Callados: El poder de los introvertidos en un mundo que no puede dejar de hablar” y co-fundadora del Instituto de Liderazgo Silencioso, que ayuda a las empresas a descubrir el poder oculto en su personal introvertido. A continuación presentamos una versión editada de la conversación:

HBR: Los introvertidos tienden a escuchar – y pensar – más de lo que hablan. ¿Cómo pueden evitar parecer muy desconectados o incluso apáticos durante una reunión, cuando en realidad están muy profundamente sumergidos en el pensamiento?

Cain: Una cosa que a menudo les digo a los introvertidos es que preparen sus pensamientos antes de la reunión. Esto puede darles un empujón para ser uno de los primeros en hablar, lo que probablemente no es su estilo normal. En general, lo mejor es avanzar sus ideas con anticipación.

HBR: Cuando una reunión tiene un ritmo rápido e intenso, ¿cómo se inserta a sí mismo en la conversación?

Cain: Ante una reunión veloz tenga en cuenta el consejo anterior sobre ordenar sus ideas previamente, pero también reflexione sobre la idea de que los pensamientos a medio cocer (es decir, lanzados con cierta reflexión, pero no demasiado amplia) también son valiosos para aportar al armado de una idea general en un trabajo grupal, lo cual le podría dar un poco de libertad para hablar con soltura.

Otro truco para entrar en una conversación es comenzar a hablar a un nivel de decibelios un poco más alto que las personas que le rodean, lo cual es una manera de señalar inconscientemente que usted está entrando en la conversación – no nos referimos a gritar, sino a elevar sutilmente la voz, y luego progresivamente disminuirla a medida que desarrolle su discurso.

HBR: Presentarse en frente de un grupo grande puede ser particularmente difícil. ¿Qué estrategias recomienda ante este desafío?

Cain: Principalmente recomendaría practicar la presentación en un espacio pequeño. Si usted se siente incómodo ante algo, debe exponerse a ello en dosis pequeñas y manejables para extinguir el miedo y ganar comodidad con el tiempo. No hay manera de vencer un temor, excepto experimentándolo gradualmente y habituándonos a él.

HBR: Algunas personas tienen reacciones físicas involuntarias durante su participación en reuniones, tales como el rubor o algunos tics. ¿Qué se hace cuando la gente, literalmente, puede ver tu incomodidad?

Cain: En el peor escenario, si eso sucede, recuerde que al final del día la gente está más interesada en las ideas que se está presentando que en usted hablando. Si bien hay algunos casos en los que se necesita tener un presentador impecable, en la mayoría de los casos, lo que más importa es que usted tenga algo que decir y que crea en lo que tiene que decir.

Por lo tanto, si usted no puede evitar manifestar físicamente su nerviosismo, concentre toda su energía en transmitir un buen mensaje. De todas formas, en el corto plazo, trate de ejercicios de respiración antes de hablar, y en el largo plazo, practique, pues mientras más cómodo se te haga, menos probable es que su cuerpo reaccione a la tensión de la situación.

HBR: ¿Cómo pueden las organizaciones cambiar la estructura o formato de sus reuniones para obtener más de los introvertidos en sus equipos?

Cain: Este es un trabajo que hacemos mucho en el Instituto de Liderazgo Silencioso. Cuando trabajamos con las empresas para ayudarles con esta misma pregunta, a menudo recomendamos tener menos reuniones, para empezar. Además, es muy probable que no se consiga lo mejor del cerebro de una persona introvertida, si le preguntan cosas de imprevisto durante una reunión. En la medida de lo posible, es de gran ayuda que sepan de antemano lo que deben comunicar. Finalmente, tome en cuenta que a los introvertidos muy a menudo les agrada que les den la palabra, porque consiguen la oportunidad de hablar sin la incomodidad que sienten al luchar por ella.

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