¿Cuál es el impacto real en el medio ambiente de nuestros alimentos?


Fuente: WEF

La comida que comemos es responsable de casi un tercio de nuestra huella de carbono global. En una investigación recientemente publicada en el Journal of Cleaner Production, se clasificaron los alimentos en función de la cantidad de gas de efecto invernadero que se produce de la granja a la mesa.

Sin ninguna sorpresa, encontramos que la carne roja es el alimento con más emisiones intensivas, y que las verduras cultivadas en el campo producen el menor gas de efecto invernadero. Por ejemplo, se necesitan unas 50 cebollas para producir un kilogramo de gases de efecto invernadero, pero sólo 44 gramos de carne de vacuno para producir la misma cantidad.

Esperamos que los cocineros y los abastecedores de alimentos utilicen esta información para cocinar comidas sin cocinar al planeta.

De la granja a la mesa

Para producir esta clasificación, se compilaron 369 estudios de evaluación del ciclo de vida publicados de 168 variedades de productos frescos, incluyendo verduras, frutas, granos y nueces, productos lácteos y ganado.

Para averiguar cuánto gas de efecto invernadero se genera en la producción de alimentos, debemos considerar todas las actividades que producen emisiones en el camino desde el campo hasta el centro de distribución regional.

Esto incluye: insumos agrícolas de productos químicos y fertilizantes; Insumos de combustible y energía procedentes del riego y maquinaria para el cultivo, la cosecha y la transformación; Y el transporte y refrigeración hacia y en el centro de distribución regional.

También incluye las emisiones liberadas de los suelos fertilizados, de las plantas y de los animales en los campos, pero no incluye actividades tales como la venta al por menor, la cocina en el hogar y el consumo humano.

Para el cordero y la carne de vaca, la principal fuente de emisiones es el metano. Esto se debe al proceso de fermentación en el que las bacterias convierten el alimento en energía en el estómago de los animales. El metano puede contribuir con mas del 50% del total de emisiones relacionadas al ganado rumiante.

Cocinar con menos gas

Debido a diferentes necesidades culinarias y dietéticas, es difícil argumentar que se puede reemplazar la carne con cebolla. Sin embargo, es posible sustituir la carne roja con otras carnes, o fuentes vegetales de proteínas, como las lentejas y las nueces, que tienen un menor impacto.

Este estudio puede ayudar a los ciudadanos a obtener una mejor apreciación de los impactos del ciclo de vida asociados con el cultivo, la cosecha y el procesamiento de los alimentos. Con este conocimiento, pueden planificar, comprar, preparar y cocinar alimentos mejor, al tiempo que reducen su huella de carbono.

A medida que el mundo se enfrenta a los 940.000 millones de dólares anuales estimados en pérdidas económicas a nivel mundial como resultado de desperdicios de alimentos, estos datos ilustran los impactos del carbono cuando se desperdicia comida en la cadena de suministro.

Necesitamos saber más sobre la intensidad de emisiones de alimentos como el conejo, la quinua, el pato o las almendras, ya que a menudo se presentan como fuentes alternativas de proteínas con bajas emisiones. La falta de datos publicados hace que la intensidad de emisiones de estos alimentos sea más difícil de validar y tal información es crítica si se intenta informar la mejor manera de elegir una dieta con fines ambientales.

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