¿Cuándo deberíamos evitar una conversación difícil?


Mar 2, 2016 mhernani Noticias

Fuente: Deborah Riegel para HBR

Los líderes saben que de vez en cuando deben tener conversaciones difíciles con sus empleados, colegas o clientes. Sin embargo, no importa cuán hábiles o experimentados sean en ello, la mayoría estaría dispuesta a evitarlo.

Douglas Stone, Bruce Patton y Sheila Heen explican en su libro “Conversaciones difíciles“, que esta lucha interna es natural: “Si tratamos de evitar el problema, le quitaremos a la otra persona la oportunidad de mejorar las cosas. Pero si nos enfrentamos al problema, podríamos ser rechazados o atacados”.

Esto se corrobora con la encuesta Globis de 2013, en la que participaron más de 200 profesionales involucrados en el tema de las conversaciones difíciles: el 97% de los encuestados dijeron que estaban preocupados por los niveles de estrés de la persona a la que se dirigían.

Mientras tanto, el 80% de los encuestados informó que si bien estas conversaciones eran una parte de su trabajo, más de la mitad indicó que no sienten tener una formación adecuada para llevar a cabo este tipo de tareas de manera efectiva.

En mi papel como coach ejecutivo, a menudo ayudo a mis clientes a superar su vacilación y ansiedad para manejar conversaciones difíciles de la manera correcta. Pero a veces al hacer esto descubrimos que sus instintos de evitación son realmente válidos. No todas las conversaciones necesitan ser tenidas inmediatamente o en absoluto.

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Algunas personas tienen facilidad para manejar conversaciones difíciles, tanto así que disfrutan descargando todas sus frustraciones sobre el que escucha. Aprendamos a manejar este tipo de situaciones haciéndonos algunas simples preguntas antes de entablar una conversación que podría herir el autoestima de nuestros colaboradores y disminuir el nivel de eficiencia de la organización. Fuente: proactivo.com.pe

¿Cómo diferenciar si usted está haciendo una elección estratégica al evitar una conversación difícil, o si simplemente está huyendo de los problemas? Aquí tenemos 6 preguntas diseñadas para ayudarle a considerar qué decir, y si es necesario retrasar o evitar por completo una conversación delicada:

1. ¿Tiendo a buscar problemas con esta persona o sobre este tema?
2. ¿Este tema ya está empezando a resolverse por sí solo?
3. ¿Hace cuánto tiempo surgió?, ¿se trata de un problema recurrente?, ¿podría convertirse en uno?
4. ¿Qué tan obsesionado estoy con siempre tener la razón?
5. ¿Qué solución razonable puedo proponer?
6. ¿Es esta la persona adecuada para hablar sobre este tema?

Si sus respuestas dicen que es probable que (1) la situación desaparezca por sí misma, (2) que su preocupación no es crítica para el producto o servicio que genera la empresa, o para la relación laboral con la persona involucrada, (3) que usted está más comprometido en culpar a alguien o en tener la razón, que en realidad escuchar o buscar soluciones, o (4) que el momento apropiado para abordar el problema ya ha pasado, entonces probablemente no debería hablar.

Los líderes que deciden cuidadosa y estratégicamente sobre si se debe tener o no una conversación difícil no están abdicando a su responsabilidad. Están asumiendo la responsabilidad de asegurarse de que los mensajes que se comunican sean entregados por las razones correctas, en el momento correcto, y generen los resultados deseados.

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