Cuando pienses en volver, ¡no vuelvas!


Por Jorge Tello-Gamarra*
Director científico de INSPERCOM
 

El título de esta editorial tiene dos partes. La primera parte, hace referencia a aquella música de Pedro Suárez Vértiz, donde habla de los peruanos que nos encontramos en el extranjero. Aunque es probable que para algunos peruanos que viven en el Perú escuchar ‘cuando pienses en volver’ les suene raro, para muchos peruanos que viven en el extranjero ‘cuando pienses en volver’ es considerado un himno.

La segunda parte del título hace referencia explícita a una muralla que existe en el Perú y que limita a que varios de sus hijos regresen al país. Me refiero a una muralla invisible perteneciente a un sector de la sociedad.

Más específicamente, describiré las barreras impuestas a los científicos peruanos (con estudios de maestría y doctorado en el extranjero) que desearían retornar al país para incorporarse al sistema universitario peruano. Y que, en el corto plazo, no lo conseguirán.

Estas barreras, para la incorporación de los científicos que radican en el extranjero, están alineadas con la lógica de cada tipo de universidad. Una pública y otra privada. Si queremos describir, de forma amplia, cada una de estas lógicas podemos hacerlo a través de sus características más resaltantes, resumidas en dos palabras: corrupción y oscuridad. Así, las universidades públicas se caracterizan por la corrupción1. Mientras que el trazo característico de las universidades privadas es la oscuridad. Corrupción y oscuridad que se encuentran en las diferentes actividades que se realizan en estas casas de enseñanza superior, donde el proceso de selección2 para nuevos profesores es una (y sólo una) estrella en ese firmamento.

Abramos esto. Hoy, para que un profesor ingrese a hacer carrera a la universidad pública debe demostrar muchas cualidades y la que menos importa (y hasta es peligrosa para el status quo del sistema) es el mérito profesional. Entre las cualidades que se tienen que demostrar resaltan: la corrupción, la argolla, el jugar bien el futbol o el gran interés para participar en toda y cualquier reunión social. Son esas las capacidades que más se valoran al momento de presentarse a un Concurso Público de Méritos en una universidad pública. Esto porque son concursos con carta marcada, donde los jurados ya conocen a los postulantes a dichos cargos.

Sin embargo, si el candidato es altamente calificado, viene con maestría o doctorado realizados en universidades extrajeras de prestigio y no pertenece “al sistema”, las chances de que este pueda aprobar un concurso son mínimas, pues no es el mérito profesional una cualidad valorada en este sistema. Lo penoso de esta situación es que todo aquel que pasó por una universidad pública o tiene algún familiar en estas universidades, lo sabe. Solo que pocos se animan a decirlo en voz alta. ¿Por qué? Muy simple: el precio que se tiene que pagar es muy alto, y cualquiera que decida hacerlo será punido por “el sistema”.

Ahora analicemos el otro lado de la moneda, la universidad privada. Si un científico quiere retornar al Perú para ser docente universitario y aportar con sus conocimientos al desarrollo del país,  debe  someterse a un proceso selectivo caracterizado por la oscuridad. ¿Por qué oscuridad? Porque en este tipo de universidades, los procesos de selección carecen de transparencia. Para comenzar, difícilmente existe una convocatoria donde se mencionen todas las etapas y el cronograma que cada una de estas etapas seguirá. Tampoco se mencionan los pesos que tendrán cada una de las evaluaciones, por ejemplo: (a) el análisis del currículo, (b) la clase magistral o (c) el análisis de sus publicaciones científicas. Igualmente, ninguno de los postulantes se entera cuántos candidatos están compitiendo y menos aún el resultado comparativo de las diferentes etapas de ese proceso. El salario, ni pensar. Sobre este último tema, aun me causa gracia la vez que entré en contacto con una autoridad de una universidad peruana, considerada de prestigio, preguntado cuánto sería el salario, para el cargo para el cual estaban seleccionando profesores, y este señor me respondió que “no podía darme esta información y sólo me la darían en la fase final del proceso de selección”. ¡¡¿Qué?!! Aunque esta respuesta les pueda parecer normal a muchos en el país, es importante saber que las universidades serias son, en esencia, transparentes y todas las informaciones del proceso selectivo (comenzando por el salario) se conocen desde el inicio, todo esto por un tema elemental: si no te conviene el salario no te desgastas postulando y punto. Sí, amigo lector, tú que te sientes orgulloso porque tu universidad privada es prestigiosa, te equivocas. Prestigio, comienza con transparencia de información a todo nivel.

Podemos sacar diferentes conclusiones de esta rápida descripción sobre lo difícil que es retornar al Perú para seguir una carrera académica. La principal tiene que ver con la imposición que el sistema universitario ha gravado a los científicos que se encuentran radicando en el exterior. Se trata de una muralla invisible. Una muralla que todo el mundo conoce y que demorará en caer, pues es un problema institucional. O sea, está enraizado en nuestro sistema universitario3. Una que a todas luces les grita fuerte a los compatriotas científicos que están afuera: Cuando pienses en volver, ¡no vuelvas!

No vuelvas porque si te interesa hacerlo, tienes que pagar dos precios altos. La impotencia y el conformismo. La impotencia, porque aunque quisieras postular de forma transparente, no lo conseguirás y si quieres hacerlo, mejor cállate, sé sumiso, sé un cómplice silencioso. Luego tendrás que pagar el precio del conformismo, pues sabes que en el corto plazo no podrás hacer nada para enfrentarte “al sistema” y que tu sueldo (y beneficios sociales) no estarán a la altura de tu formación.

Es cierto que aún hay patriotas (y los seguirá habiendo). Sin embargo, mejorar el sistema universitario peruano, necesita de legiones de científicos que se incorporen al mismo y no algunas decenas de patriotas que paguen el precio de la impotencia y el conformismo, todo con tal de estar más cerca de su familia y amigos, al mismo tiempo que contribuyen con el desarrollo del país.

Cambiar esta realidad, demorara algunos años. La creación de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU) es un paso importante para esto, pero tengamos conciencia que los múltiples problemas existentes en nuestras universidades son estándares de comportamiento colectivo, esto quiere decir, que son instituciones consolidadas. La corrupción, la argolla, la mediocridad y la falta de transparencia son las más sólidas instituciones de nuestro sistema universitario peruano. Inclusive más sólidas que muchos laboratorios, bibliotecas y edificios imponentes. La SUNEDU debe ser consciente de eso, y lo primero que debe de hacer es crear una superintendencia donde el mérito sea la norma y no la excepción. Según el actual presidente del Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico (CNPq), del Brasil, PhD. Hernan Chaimovich4, no existe una universidad de clase mundial que no prestigie la meritocracia de forma visible. Entonces, si la SUNEDU quiere comenzar a construir universidades de clase mundial debe implantar el imperio del mérito.

Mientras eso sucede, muchos científicos, que deseen retornar al Perú, seguirán debatiéndose entre el “patriotismo” y el “bienestar de su familia”, al mismo tiempo que se preguntan: ¿Por qué mis sueños, aun, no tienen lugar en mí país?

Porto Alegre (Brasil), 06 de Abril de 2015

1 Una muestra de la corrupción en la universidad pública es descrita por el profesor principal de la UNSA, Dr. Jesús Téllez Espinoza, en el documento titulado “El core de la corrupción en las universidades nacionales del Perú”. Disponible en: http://goo.gl/idIHLA

2 Para Cunha et al. (2013), no es posible discutir la calidad de la educación superior sin discutir el proceso de selección de profesores. CUNHA, M. I. ; Beatriz Zanchet ; RIBEIRO, G. M. . Qualidade do ensino de graduação: cultura, valores e seleção de professores. Práxis Educativa, v. 8, p. 219-242, 2013.

3 Sobre el sistema universitario peruano, en reciente entrevista, el mundialmente conocido Hernando de Soto opina que la académica peruana está dominada por el “Espíritu de Avatar”, que es una especie de “gente azul” a la cual no hay que tocar. Disponible en:  http://goo.gl/PpO6K4

4 Las opiniones del PhD. Hernan Chaimovich, actual presidente del Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico (CNPq),  pueden encontrase en: MARQUES, F. O fascínio dos rankings. Pesquisa FAPESP Online, n. 182, 2011.

 

 

* Las ideas contenidas en este editorial representan la opinión del autor y no representan la posición de todos los miembros del Instituto Peruano de Competitividad – INSPERCOM

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