Desmitificando al pisco: la realidad detrás del “éxito” del emblemático licor peruano


Nov 16, 2015 mhernani Noticias

Algunos piensan que en el mundo hay un furor por el pisco peruano, que la gente enloquece por probarlo. El origen de esto se debe, probablemente, a la existencia de muchas noticias sensacionalistas, al estilo de “en los últimos cinco años, las exportaciones de pisco se elevaron en 168%” que venden una inflada sensación de éxito.

Cuando esas noticias son presentadas sin información sobre un contexto mayor, o en comparación con otros productos y mercados, puede llevar a interpretaciones irreales, y finalmente generar “burbujas de éxito” o “mitos” alrededor del tema, haciendo creer a la población que este sector es suficientemente grande y competitivo a nivel mundial. La consecuencia de creer esto es caer en el conformismo y la complacencia, más aun tratándose de un producto tan valorado por los peruanos como es el pisco, nuestra bebida de bandera.

En ese sentido, el Instituto Peruano de Competitividad (INSPERCOM) decidió realizar una simple comparación. Para esto escogimos un país conocido y una bebida conocida. En este caso, escogimos a Chile y su vino. Entonces decidimos comparar las exportaciones de pisco peruano versus las exportaciones de vino chileno.

piscoo

Las exportaciones del licor chileno sobrepasan en más de 300% a las exportaciones del licor emblemático peruano.

Esta comparación arrojo que mientras el Perú exportó pisco por tan sólo US$5,5 millones en 2014, Chile logró ventas de US$ 1800 millones por vino en el mismo período. Esta tendencia resulta evidente al revisar la estadística global de producción, en la que, para no entrar en demasiados detalles, las cifras chilenas se miden en millones de litros producidos, mientras que la peruana, tan solo en miles.

¿Qué hacer ante este déficit de competitividad en este sector específico? Además del apoyo que pueda brindar el Estado para el desarrollo del sector, a nivel de, por ejemplo, capacitación o eliminación de trabas burocráticas, muchos especialistas indican que para potenciar la competitividad es importante también estudiar mejor las estrategias de posicionamiento del producto, en el sentido de que una ampliación del campo de acción del pisco en los mercados internacionales permitirá una mayor inversión en la industrialización y masificación de su producción.

En esa línea, se podría avanzar rápidamente en esta tarea a través de la coctelería, ya que el pisco puro puede resultar muy fuerte para los paladares extranjeros. De ese modo, resultaría interesante el empaquetamiento con otros productos que le den valor agregado y lo hagan más amigable para el consumo doméstico, como preparaciones en polvo de pisco sour.

A pesar que el producto es exportado con partida de aguardiente por la controversia de la denominación de origen entre Perú y Chile, (el origen peruano del pisco es reconocido oficialmente sólo por algunos países) la estrategia peruana debe enfocarse en destacar el origen histórico del licor (e incluso el propio hecho de la controversia) como estrategia de marketing que invite a comparar las calidades de producto entre ambos países.

Los empresarios deben atreverse a profesionalizarse aún más. A posicionar sus marcas, a abrir nuevos mercados y canales de distribución. A tomar una postura más agresiva frente al mercado internacional. Es cierto que han habido algunos avances en esa dirección, sin embargo cuando se revisan las estadísticas de exportación y producción queda claro que existe mucho camino por recorrer. De la misma forma que el Estado necesita hacer su parte, los empresarios de este sector deben cumplir con sus tareas. El crecimiento de las exportaciones de pisco en el mundo dependerá del trabajo conjunto entre los empresarios de este sector y el Estado.

En el 2014, los litros de vino producidos por Chile llegaron a los 800 millones, mientras que el Peru sólo produjo 980 mil litros (una producción 800 veces inferior). Eso quiere decir que la próxima vez que en el extranjero se brinde con una copa de pisco peruano, probablemente se estén brindando unas 800 copas de vino chileno. Ante esta situación, debemos comenzar a desmitificar el hinchado éxito del pisco para encontrar fórmulas que lleven cada vez más copas del peruanísimo licor a las mesas del mundo.

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