El lado oscuro de la creatividad


Nov 25, 2015 mhernani Noticias

Fuente: Harvard Business Review

Pocos rasgos psicológicos son tan deseables como la creatividad, esa capacidad para llegar a ideas que sean a la vez novedosas y útiles. Sin embargo, también es cierto que la creatividad se ha asociado con una amplia gama de cualidades contraproducentes, raramente discutidas. Estar consciente de estas tendencias es importante para cualquiera que trate de comprender mejor su propia creatividad, o la de otras personas.

En primer lugar, las investigaciones han establecido un vínculo entre la creatividad y los estados de ánimo negativos. Usted no tiene que estar deprimido para ser creativo, pero es cierto que hay un cierto respaldo empírico para el estereotipo de que los artistas tienden a ser depresivos o sufren de cambios de humor. Como señaló el filósofo Friedrich Nietzsche una vez: “Debe haber un caos dentro de uno mismo para poder dar a luz a una estrella danzante”. En promedio, las personas que son muy estables emocionalmente son demasiado felices para sentir la necesidad de crear. Después de todo, si el status quo está bien, ¿por qué cambiarlo?

En segundo lugar, los propios patrones que definen el proceso de pensamiento y ayudan a alcanzar ideas creativas pueden tener un lado inadaptado. Por ejemplo, la creatividad suele requerir la incapacidad de suprimir pensamientos irrelevantes e ideas inadecuadas. Debido a ello, los pensadores creativos tienden a tener un pobre control de impulsos.

Más recientemente, la creatividad también se ha asociado con la falta de honradez, presumiblemente debido a que permite a los individuos distorsionar creativamente la realidad. Esto no quiere decir que las personas creativas son necesariamente poco éticas, sino que su menor tolerancia a la convencionalidad, junto con su imaginación más viva, los equipa con herramientas mentales más sofisticadas para autoengañarse y engañar a los demás.

En un conjunto de estudios, Francesca Gino de Harvard Business School y Dan Ariely de la Universidad de Duke encontraron que los pensadores creativos son mejores en la racionalización de la deshonestidad que los pensadores no creativos. Esto quiere decir que “pensar fuera de la caja” puede llevar a actuar sin ética. Básicamente, no se trata sólo de que las personas creativas piensen fuera de la caja: creen que se merecen una caja más grande.

Tomemos en cuenta también que, dada la tendencia natural del ser humano a preservar el status quo y a hacer que nuestro entorno sea lo más predecible y familiar posible, las personas verdaderamente creativas son a menudo percibidas como una amenaza a la comodidad de la gente hasta que su innovación y los cambios benéficos producidos por ella muestren la cosecha de lo sembrado.

Si pudiera accederse a la creatividad de la forma tan estandarizada y sencilla como la mayoría de los escritos sobre el tema sugieren, esta sucedería más a menudo, y sin consecuencias negativas. Muchos de nosotros simplemente queremos “aumentar nuestra creatividad” sin reconocer los lugares oscuros de donde a menudo provienen – o los lugares difíciles a donde nos puede llevar. La realidad es que la creatividad es exigente y complicada, y requiere el cultivo de una personalidad mesurada para controlar los excesos que produce o de los que es víctima.

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