Errores en la empresa: ¿cuándo son positivos?


Dec 12, 2014 mhernani Noticias

Fuente: Harvard Business Review

La mayoría de nosotros acepta que el fracaso es sólo una parte inevitable del éxito. Por ejemplo, cuando se aprende a esquiar, tienes que caer varias veces antes de ser capaz de hacerlo con habilidad. Sin embargo, hay momentos en que el fracaso no es algo positivo, como, por ejemplo, cuando se necesita cumplir con unos plazos establecidos por el cliente o lograr un nivel competitivo de calidad. Desafortunadamente, muchos gerentes no distinguen entre el momento en el que el fracaso puede ser un catalizador valioso para el aprendizaje y cuando puede ser realmente perjudicial, dejando a los empleados inseguros acerca de cuándo tomar riesgos y experimentar, y de cuando ir a lo seguro.

Para los directivos y empleados, la clave para distinguir entre ambas situaciones es comprender si la organización está en “modo de ejecución” o en “modo de innovación”. Recordemos que Silicon Valley (la zona comprendida entre San Francisco y San José, en Estados Unidos) cuenta con miles de empresas de nueva creación, así como con decenas de “puestos de avanzada” de innovación, establecidos por grandes corporaciones de todo el mundo.

Al hablar con las personas que están involucradas con estos esfuerzos de innovación, lo sorprendente no es su descripción del éxito, sino de los fallos que les ayudaron en el camino al éxito. En Silicon Valley (y otros focos de innovación), el fracaso es insignia de honor y un pre-requisito para el éxito (no algo de lo que avergonzarse). Para estos innovadores, una empresa de éxito y una carrera exitosa requieren una continua serie de experimentos, pruebas rápidas e hipótesis, lo que significa que nadie lo hace bien la primera vez (o la segunda o tercera). Como resultado, el fracaso es muy valorado.

Por el contrario, las grandes corporaciones se centran en la ejecución de lo que ya saben cómo hacer, en lugar de innovar en sus procedimientos. Y cuando la falla ocurre en el contexto de la ejecución, puede dañar los productos o servicios resultantes, o la reputación de la empresa.

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Muchos gerentes no logran salir del “modo innovación” para entrar al “modo ejecución” y viceversa. Fuente de Foto: betabeat.com

¿MODO INNOVACIÓN O MODO EJECUCIÓN?

La razón por la que muchas corporaciones luchan con la innovación es que traen la mentalidad de “ejecución” con ellos, y luego no alientan el fracaso necesario para desarrollar nuevos productos, servicios o procesos. En una gran empresa de servicios financieros, por ejemplo, los altos ejecutivos hablaron constantemente de innovación, pero anularon las propuestas y proyectos que no se ajustaban a los estándares de sus productos establecidos. Al poner la barra financiera tan alta, terminaron desalentando a los equipos a hacer prototipos y pilotos porque en realidad a nadie se le permitió fallar con libertad.

Por otra parte, la razón por la que muchas empresas nuevas chocan contra un muro cuando tratan de crecer es que no saben cómo cambiar al modo de ejecución, en el que el fallo debe ser mucho menos tolerado. Por ejemplo, una pequeña empresa productora de energía solar, después de mucho ensayo y error, había logrado generar un producto viable y estaba empezando a percibir ingresos. Pero en lugar de crear un proceso disciplinado de ventas y marketing, permitieron que el gerente (un empleado poco experimentado) perdiera continuamente objetivos y animara a su equipo de ventas a “experimentar” con diferentes tipos de lanzamientos y precios. Mediante el apoyo a este patrón de fracaso en un momento inadecuado en la evolución de la compañía, la empresa terminó con un problema de caja importante que le impidió la capitalización de sus logros. Así que, efectivamente, el fracaso resulta ser una clave para aprender, crecer y averiguar los procedimientos que mejor funcionan en relación a determinada actividad productiva. Pero antes de que celebres o castigues el fracaso, asegúrate de saber lo que se está tratando de lograr con ello.

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