La mejor inversión que puede realizar una empresa es en el liderazgo femenino


Aug 31, 2016 mhernani Noticias

Fuente: WEF

Usted probablemente ha escuchado acerca del “efecto femenino”: si usted invierte en la educación de las niñas en los países en desarrollo, va a ayudar a las comunidades locales mucho más que al dar cualquier otra forma de ayuda. La Iniciativa Global Clinton encontró que el cierre de la brecha de género en la educación añade la mitad del porcentaje del PBI per cápita de un país.

Asimismo se llegó a la conclusión que cuando las mujeres trabajan, invierten el 90% de sus ingresos en sus familias, en comparación con el 35% que presentan los hombres. Eso es un hecho muy poderoso.

Y en el mundo de los negocios, las empresas que no consideran a las mujeres como una parte integral de su fuerza de trabajo, en todas las posiciones de la organización, pierde una enorme ventaja. No se trata de igualdad de oportunidades por cuota de género, es decir, obligada por ley, sino de una filosofía orgánica dentro de cada empresa para asegurar la perpetuación y la rentabilidad de una organización, ya que está comprobado que la diversidad y la igualdad en la empresa mejora estos aspectos.

Esto es especialmente cierto hoy en día, en un mundo donde muchas de nuestras viejas certezas económicas se caen a pedazos. Muchos modelos de negocios – e incluso la economía mundial – están siendo sacudidos por ondas de choque procedentes de tres frentes: la tecnología, el talento y el cambio demográfico. Las empresas deben reinventarse a sí mismas, porque la vieja cultura corporativa de las jerarquías estrictas simplemente no va a hacer frente a los cambios venideros. Para tener éxito, tienen que desarrollarse habilidades en el comercio que sean flexibles, ágiles y listas para la colaboración.

Esto, sin embargo, requiere una fuerza de trabajo con un amplio conjunto de cualidades. En este momento, muchos equipos de gestión ejecutiva centran su proceso de contratación en la excelencia técnica; quieren personas que puedan ser eficientes engranajes en la máquina corporativa, al conocer los mecanismos para lograr la resolución de problemas complejos, la flexibilidad cognitiva y la creatividad, por ejemplo.

El factor femenino

Demasiadas empresas actualmente todavía se aferran a una cultura corporativa que ponen de lado estas cualidades, sobre todo en la parte superior de la pirámide. Lo que les falta es la diversidad de liderazgo – en la que se incluye el “factor femenino”.

Las mujeres destacan cuando se trata de obtener una tarea realizada a través de la colaboración, el trabajo en equipo y el pensamiento crítico. Se acercan a la solución de problemas y la toma de decisiones de forma diferente a sus homólogos masculinos, y es este tipo de diversidad en el pensamiento evita una mentalidad homogénea, refuerza el negocio y lo impulsa. En ese sentido, el reclutamiento y promoción de la mujer es una inyección muy sencilla de habilidades que mejora la ética de la empresa y sus resultados de negocio.

Francamente, es una triple victoria – para la empresa, la familia y la sociedad en su conjunto, pues esta inclusión es una manera de ir más allá de las normas establecidas sociales y salir de la línea de pobreza. Gracias a la formación adecuada y la oportunidad, muchas de estas mujeres tienen la confianza para construir sus propios negocios y cosechar las recompensas. Ellas gastan más en la educación de sus hijos, se ganan el respeto de su familia, y casi la mitad de ellas tienen el tiempo y dinero para apoyar a otros en su comunidad.

Entonces, ¿cómo pueden las empresas implementar estas políticas de diversidad y hacer que funcionen? Se inicia con el pensamiento correcto en la punta de la pirámide. Por ejemplo, asegúrese que el mismo número de hombres y mujeres conforme el consejo directivo, pero no promueva a las mujeres porque se sienta obligado, sino porque es la decisión de negocio adecuada.

Es recomendable pensar primero en el conjunto de habilidades y la estructura que su empresa necesita, y luego construya la fuerza de trabajo que le ayuda a lograr eso.  Una vez que haya llenado el canal de liderazgo interno con la mezcla correcta de gente, haga tres cosas: invierta, forme y tutele. Confía en las pruebas que demuestran que el factor femenino es real y que vale la pena enormemente para el bienestar de la empresa y de la sociedad.

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