La nueva crónica del buen gobierno: Premios a la Gestión Pública


Una institucionalidad gubernamental acorde con el desarrollo económico es una meta que el Perú enfrenta para alcanzar el desarrollo, e implica no sólo un desafío, sino incluso todo un riesgo, luego de percatarnos que el Perú avanza a dos velocidadesmuy rápido económicamente, y muy lento en institucionalidad y buen gobierno. ¿Cómo enfrentar semejante reto?

Una forma sorprendentemente eficaz, y por cierto no suficientemente difundida, es el incentivo creado por el Premio a las Buenas Prácticas en Gestión Pública de Ciudadanos al Día, que se entrega esta semana y cumple diez años.

Una iniciativa que trata de generar cambios en la gestión del Estado, mucho más en uno como el peruano, que tiene la corrupción arraigada desde sus orígenes, siempre resultará todo un desafío. Sin embargo, en los últimos, años no sólo se han multiplicado las postulaciones, sino que sobre todo han mejorado su calidad. 

“Recuerdo, por ejemplo, que en las primeras versiones era recurrente no encontrar indicadores que demostraran empíricamente el impacto de las medidas tomadas, lo cual hace la diferencia entre una mera buena intención (o intuición) y el efectivo cumplimiento del mandato de una institución pública. Hoy casi todas las postulaciones vienen respaldadas por precisas mediciones”, afirma Beatriz Boza, organizadora del evento.

En esta última evaluación podemos encontrar casos muy gratificantes como el de un remotísimo municipio distrital que renovó y automatizó todo su sistema de atención al ciudadano. Esto, que para estándares de las democracias avanzadas podría parecer obvio o hasta poca cosa, en el Perú constituye un logro sin precedentes. 

Este caso supone que la idea de que el Estado (el municipio en este caso) existe para servir al ciudadano, y no para servirse de él, o simplemente imponerle su autoridad, está calando entre los funcionarios públicos.

Nos acerca, además, a la idea de un sistema político como fideicomiso; es decir, como encargo de confianza que otorgan los ciudadanos a sus autoridades para que administren a su nombre y en su favor los bienes públicos que son originariamente de la gente, no del Estado.

“El Premio a las Buenas Prácticas en Gestión Pública nació para incentivar la evolución del Estado peruano, y lo ha logrado, pero además está gestando una minirrevolución en la mentalidad de muchos servidores públicos”, señala Gonzalo Zegarra, miembro del equipo técnico evaluador del premio. 

Fuente: Semana Económica

Foto: postgrado.upc.edu.pe

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