Pierda el temor a hacer preguntas en el trabajo (y será visto como más inteligente y agradable)


Jul 20, 2016 mhernani Noticias

Todos hemos pasado por la misma situación en el trabajo: no tener idea de qué se supone que debes hacer ante una tarea, y encima, sentir un gran miedo a preguntárselo a alguien y quedar en ridículo.

Pero no te preocupes. Investigadores de la Harvard Business School (HBS) han descubierto que hacer preguntas en realidad te hace más agradable – e incluso podría hacer que la gente piense que eres más inteligente.

“Tenemos la idea equivocada cuando pensamos en pedir consejos”, explicaron Francesca Gino y Alison Wood, investigadoras de la HBS. “Las personas que buscan asesoramiento son vistas como más competentes que las personas que renuncian a la oportunidad de buscar consejo”, agregaron.

Hacer preguntas lleva a pensar a los demás que eres proactivo, pero escuchar las respuestas, hace que la gente sienta simpatía por ti, pues sienten que su opinión y experiencia es tomada en cuenta como importante. Esto funciona en todos los niveles jerárquicos de una empresa (es decir, desde la gerencia hasta el personal en general), ya que todos buscan ser reconocidos y sentirse halagados.

“Cuando haces preguntas te muestras vulnerable, al dejar que la gente vea que no sabes todo. Proyectas una imagen de que se puede confiar más en ti”, explica Francesca Gino.

Sin embargo, debemos tener muy en cuenta no exagerar con el número de interrogantes, o no hacer preguntas muy reiterativas. Esto sólo se logra con un criterio entrenado, y con experiencia en el terreno en que nos encontramos, con el fin de ir regulando qué tipo de preguntas hacer, cómo hacerlas, cuándo y a quien.

Lamentablemente, es común ver que en el trabajo a menudo se recompensan a los que responden preguntas, no a los que las hacen. Cuestionar la sabiduría convencional puede incluso conducir a ser marginado, aislado, o considerado como una amenaza.

Debido a que las expectativas para la toma de decisiones han pasado de “tenlo listo pronto” a “tenlo listo ahora” (y en ocasiones a “tenlo listo para ayer”), las personas tienden a saltar a conclusiones en lugar de hacer más preguntas. Y el efecto secundario desafortunado de no hacer suficientes preguntas es la mala toma de decisiones. Por eso es imprescindible que vayamos más despacio y nos tomemos el tiempo para hacer más – y mejores – preguntas para tomar mejores decisiones.

Muchos profesionales no piensan acerca de cómo diferentes tipos de preguntas pueden conducir a resultados diferentes, dependiendo del contexto. Por ejemplo, preguntas aclaratorias como “¿Me puedes decir más sobre esto?” o “¿En qué sentido dices tal cosa?” podrían ayudarnos a comprender mejor lo que se ha dicho, ya que en muchas conversaciones, la gente habla una sobre otra, y en ese contexto, hacer preguntas aclaratorias puede ayudar a descubrir la verdadera intención detrás de lo que se dice.

En conclusión, es necesario reducir la velocidad de las coordinaciones empresariales, con el fin de entenderse mejor entre los miembros de un equipo, y evitar malas decisiones. Para ello, las culturas corporativas deben cambiar para promover este tipo de comportamiento: los líderes deben animar a sus colaboradores a hacer más preguntas, en lugar de apresurarlos a ofrecer respuestas.

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