¿Por qué la búsqueda de información académica online no es libre para todos?


Jan 9, 2015 mhernani Noticias

Fuente: The Atlantic

Una propaganda debajo de la barra de búsqueda de Google Scholar dice: “párese sobre hombros de gigantes”. Los gigantes en cuestión son escritores académicos, y Google Scholar proporciona acceso de búsqueda de ensayos sobre una increíble variedad de temas, desde la gobernanza en Ruanda después del genocidio, a la ética en la utilización de pruebas de polígrafo en menores. Todo parece perfecto, a excepción de un problema: la mayoría de estos artículos deben ser pagados por el usuario.

Usted necesita tener acceso avalado por una universidad para leerlos, o pagar lo que es a menudo una cuota sustancial para ello. Martin Paul Eva, profesor de la University of Lincoln’s School of English & Journalism, en el Reino Unido, quiere cambiar esta situación. En su libro “Open Access and the Humanities: Contexts, Controversies, and the Future” explica por qué y cómo la investigación en las humanidades debe estar a disposición del público de forma gratuita.

Según Eva, “hemos pasado mucho tiempo construyendo mecanismos dentro de la academia que tienen como objetivo que los investigadores queden libres de las exigencias del populismo de mercado. En otras palabras, en el modelo ideal teórico (aunque el crecimiento del trabajo precario adjunto lo socava), a los investigadores se les paga un sueldo para producir trabajos. Ellos no tienen que vender miles de copias para ganarse la vida. Esto le da a los académicos libertad de investigación”.

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Scielo es una base de datos gratuita de investigaciones, disponible en varios idiomas, cuya principal área de influencia es la zona latinoamericana. Fuente de Foto: scielo.isciii.es

Ellos no tienen que investigar cosas que sólo van a vender. Pueden darse el lujo (y lo hacen) de ofrecer su trabajo de forma gratuita. El deseo es ser leído y valorado de manera que uno pueda ir obteniendo mejores puestos académicos. El derecho de autor, por el contrario, es un monopolio limitado al derecho de vender el resultado del trabajo intelectual. En ese sentido, los académicos no exigen derechos de autor, sino protección de la reputación: quieren ser citados.

Abrir licencias proporciona una forma en la que los académicos pueden permitir que otros utilicen su trabajo de manera más liberal que si estuviera cubierto totalmente por derechos de autor, pero siempre con la demanda de atribución respectiva, la cual alimenta sus sistemas de prestigio, contratación, etc.

Eva señala, además, que las ciencias tienen muchas más revistas libres que las humanidades. ¿Esto se debe a que hay más interés público y de negocios en la investigación científica? ”Definitivamente hay una unidad por parte de los gobiernos de centro-derecha para abrir la investigación científica con el objetivo de que pueda ser explotada comercialmente. Es mucho más difícil prever qué tipo de explotación comercial respecto a la investigación en humanidades podría existir”.

Por otra parte, el costo de la suscripción de todas las revistas de investigación ha aumentado en un 300% por encima de la inflación desde 1986, según el especialista, mientras que los presupuestos de las bibliotecas académicas sólo han aumentado en un 79% total. Sumado a esto, usualmente los administradores universitarios consideran a este tipo de gasto como un costo adicional, y no como parte de un intento sistemático por cambiar la cultura y arreglar lo que es esencialmente un sistema insostenible.

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La difusión de artículos, revistas y, en general, todo tipo de documentos académicos a través de la internet debería ser libre al menos para el público especializado, pues a través de este material se desarrolla la capacidad de investigación de estos grupos, y al mismo tiempo, se produce una retroalimentación a nivel de reputación de los autores de las investigaciones. Fuente de foto: shirleyesquiveld.blogspot.com

En países desarrollados hay gran cantidad de limitaciones que buscan proteger los derechos de autor, pero que finalmente resultan contraproducentes para el desarrollo de la investigación y la difusión del conocimiento. Por ejemplo, el uso de un epígrafe de la obra de otro académico es actualmente rechazado por algunos editores. “Tampoco podemos distribuir copias de trabajo para la enseñanza, incluso dentro de la universidad, sin una licencia pagada. Del mismo modo, no podemos volver a escribir artículos de investigación y reproducirlos en Wikipedia sin grandes cambios, ni podemos traducir el trabajo a otros idiomas, incluso cuando no existe una traducción comercial ni parece que existirá pronto. La lista es interminable”, afirma el autor de ”Open Access and the Humanities: Contexts, Controversies, and the Future”.

En esa línea, el sistema actual de uso justo se está leyendo en términos cada vez más restringidos, lo cual no resulta beneficioso frente al sistema de pirateo que se da en la mayoría de países del mundo: la solución debería ser la apertura de este tipo de información, debido a su particular naturaleza, ya explicada líneas más arriba.

Finalmente, el profesor de la University of Lincoln’s School of English & Journalism señala estar “muy a favor de la difusión de información a través de blogs y redes sociales. Es una gran manera de correr la voz, y las conversaciones que se siguen son generalmente excelentes. Sin embargo, este mecanismo no viene con un retorno oficial respecto a la reputación que los académicos generalmente quieren, y es visto como una actividad adicional que tiene que ser hecha en medio del horario ya ocupado de un académico. En otras palabras: las estructuras sociales de la academia no recompensan la difusión de información en blogs o redes sociales como una actividad académica oficial, y eso es a menudo muy difícil de cambiar”. En síntesis, para cambiar esta situación se necesita una solución más radical, que implique la apertura de bases de datos, al menos al público especializado.

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