Pregunta para el Ministerio de Educación: ¿Quién capacita a los capacitadores?


Por Jorge Tello Gamarra*
Director científico de INSPERCOM

La semana pasada el ministerio de Educación (MINEDU) hizo un anuncio que a primera vista se presenta como una gran noticia para la educación básica del país. El titular no podía ser más optimista: “Cuatro universidades públicas capacitarán a directivos en gestión de colegios públicos”. Con este objetivo, el MINEDU ha suscrito los respectivos convenios con cuatro universidades públicas, siendo estas: Universidad Nacional del Santa (Áncash), Universidad Nacional San Agustín de Arequipa, Universidad Nacional del Centro (Huancayo) y la Universidad Nacional de Piura.

Destinando una inversión de S/. 170 millones (ciento setenta millones de nuevos soles), en total, la capacitación durará tres años y dos meses, y estará dirigida a más de 18mil directores y subdirectores.

El fin es noble (fortalecer las capacidades de los directivos para que trabajen considerando un nuevo enfoque de gestión con énfasis en la mejora del logro de los aprendizajes), sin embargo, la estrategia está totalmente equivocada. De esta forma (y con anticipación), es necesario (1) dejar explicito lo equivocado de la estrategia y (2) aportar con una propuesta.

Comencemos con el principal error de la estrategia. Si el objetivo es trasladar conocimiento de gestión educativa para 18mil directores y subdirectores, entonces este conocimiento tiene que ser, por así decirlo, trasladado desde capacitadores altamente calificados hacia los directores que tengan menos conocimiento. Hasta aquí, todo perfecto. Pero, ¿Dónde están esos capacitadores altamente capacitados?

Bien, vamos por partes. Se entiende que un capacitador, fundamentalmente, debe tener dos tipos de conocimientos, los didácticos y los académicos/científicos. Los conocimientos didácticos permitirán que el capacitador trasmita sus conocimientos de forma fácil, rápida, espontánea e, incluso, divertida. La didáctica es arte y técnica al mismo tiempo. Es el arte y la técnica de enseñar. Por otro lado, los conocimientos académicos/científicos vienen a ser un conjunto de teorías, conceptos, ecuaciones, leyes, definiciones y aplicaciones contenidos en un determinado campo de conocimiento, sea en literatura, geografía, historia, matemática, etc.

Entonces, para que el “Programa Nacional de Formación y Capacitación de Directores y Subdirectores” pueda dar los resultados esperados, es imprescindible que el MINEDU seleccione capacitadores que tengan estos dos tipos de conocimientos. Capacitadores didácticos con insuficientes conocimientos académicos/científicos darían capacitaciones vacías, sin contenido. Capacitadores con vasto conocimiento académico/científico darían capacitaciones con profundidad teórico/conceptual, pero este conocimiento no sería totalmente aprovechado.

También, es importante resaltar que el conocimiento académico/científico es un tipo de conocimiento, conocido como explícito;  mientras que la didáctica es un segundo tipo de conocimiento conocido como tácito. El conocimiento explicito es aquel que puede ser codificado y almacenado en algún tipo de medio de tal forma que sea diseminado con facilidad; por ejemplo, en su versión rigurosa y difícil de alcanzar, se encuentran los artículos científicos. Por su parte, el conocimiento tácito es aquel conocimiento invisible, difícil de codificar, y que pertenece a cada individuo. Esto es, por ejemplo, la didáctica que tiene cada profesor al enseñar. De la misma forma que la didáctica de un profesor, no se puede medir contando el número de publicaciones científicas, el conocimiento científico no se puede medir observando la didáctica de un profesor.

En esta editorial me concentraré en identificar si las cuatro universidades seleccionadas para el “Programa Nacional de Formación y Capacitación de Directores y Subdirectores” tienen en sus cuadros un número suficiente de profesores que tengan conocimiento académico/científico (conocimiento explicito) para llevar a cabo esta capacitación, y dejo como tarea pendiente la identificación de los cuadros que tengan conocimiento didáctico (conocimiento tácito).

 Por lo tanto, el MINEDU tendrá la tarea de identificar de forma presencial si en las cuatro universidades seleccionadas existen capacitadores didácticos. Sin embargo, identificar si estas universidades tienen capacitadores con conocimiento académico/científico puede hacerse rastreando el total de sus publicaciones científicas.

Entonces, para identificar si en las cuatro universidades existen profesores con conocimientos académicos/científicos definiré un método que sustente mí posición.  En primer lugar, calcularé el número total de profesores necesarios para estas capacitaciones. En segundo lugar, identificaré cuantos profesores con conocimientos académicos/científicos existen en dichas universidades. Y, finalmente, concluiré si el número total de profesores que en la actualidad reúnen los conocimientos académicos/ científicos es suficiente para encomendarles la ejecución de tan importante programa.

Para definir el número total de profesores que el programa necesita, utilizaremos un promedio conservador en la relación alumno/profesor y que tome en consideración la realidad peruana. Este promedio sería un máximo de 25 alumnos por cada docente, durante tres años (por ejemplo, en Harvard University esta relación es de 7 alumnos por cada profesor). Esto significa, que toda la capacitación necesitará un aproximado de 720 capacitadores (18mil alumnos divididos entre 25 alumnos por salón de clases). Dado que son 4 universidades, en media, cada universidad deberá disponer de 180 catedráticos de altísimo nivel, puesto que cada universidad será responsable de formar alrededor de 4,500 alumnos (25 alumnos multiplicado por los 180 profesores).

En segundo lugar, prosigo a identificar el número total de catedráticos altamente capacitados que tiene, actualmente, cada universidad. Aunque, usted estimado lector, a esta altura, ya debe estar intuyendo un número, por mi formación (y para que no haya sombra de dudas), sustentaré mis cálculos con evidencia empírica; para esto calcularé el total de publicaciones científicas en todas las áreas de conocimiento y el total de publicaciones científicas relacionadas con el área de educación (matemática, física, educación, ciencias sociales, etc.), todo esto por cada universidad.

 Posteriormente, debido a mi experiencia de 8 años como científico y profesor en una universidad extranjera, definiré un parámetro que me permita identificar cuántos capacitadores de alto nivel realmente existen por cada universidad. El parámetro que sugiero es que cada profesor deberá tener como mínimo un artículo científico en los últimos 10 años. Como el punto de corte es muy simple, partiendo de la hipótesis que cada artículo científico es escrito por un profesor, en los últimos 10 años (periodo 2004-2013), cada universidad deberá tener un mínimo de 180 artículos científicos, correspondiente a 180 capacitadores, que son los que cada universidad necesita para formar 4,500 profesores en los próximos 3 años. Todos estos datos los presento en el siguiente cuadro. La fuente de datos utilizada para la identificación de las publicaciones científicas fue una de las más importantes del mundo, el Scopus. Como criterio de inclusión de los artículos científicos del campo de educación tomo en consideración las siguientes áreas: ciencias sociales, psicología, matemática, artes y humanidades

6565656

Como se observa, en la tabla presentada arriba, en las cuatro universidades hay aproximadamente 15 catedráticos que podrían ser seleccionados para las capacitaciones, sin embargo, se necesita un total de 720 catedráticos. También se observa que hay dos universidades que no cuentan con un solo profesor para desempeñar esta tarea.

Estos resultados son reveladores y preocupantes. Reveladores porque nos indican cuantos capacitadores de altísimo nivel posee cada universidad y preocupantes porque deja como conclusión una delicada pregunta: Si las cuatro universidades nacionales capacitarán a los directivos de colegios públicos y las mismas no poseen los suficientes cuadros para esta titánica tarea, entonces: ¿Quién capacita a los capacitadores?

Aunque esta pregunta debió de haberse respondido por el MINEDU, incluso antes de formular y, lo que es peor, anunciar dicho programa, quiero ir más allá de simplemente apuntar este grave error del programa.

LA PROPUESTA

Propongo que el MINEDU se enfoque en formar una élite intelectual de profesores. Hoy, existe el dinero para comenzar a formar esa élite. Esto implica dos compromisos: uno técnico y otro político. El compromiso político significa que el ministerio de educación continúe siendo liderado por el actual ministro o por cualquier otro que tenga las mismas credenciales profesionales y que en el próximo gobierno se continúen con las mismas políticas de capacitación. Sin este compromiso político ningún esfuerzo técnico tendrá el tiempo suficiente para dar los frutos que el país requiere.

En lo que al compromiso técnico se refiere, es fundamental que el Programa Nacional de Formación y Capacitación de Directores y Subdirectores continúe, pero antes necesita dar  un giro de 180 grados. Este giro implica seleccionar a los mejores cuadros académicos/científicos que existan en el país y en el extranjero en el campo de la Educación y la Gestión del Aprendizaje. Es sabido que en algunas universidades peruanas existen excelentes profesores a los que se les puede encargar esa tarea, razón por la cual estos deberían ser convocados y llevados a provincias, por el periodo que dure la capacitación.

A pesar de este esfuerzo, se necesitarán traer profesores del exterior. Esto implica toda una política de incentivos laborales para atraer este talento. ¡¡Sí!!, estimado lector, catedráticos altamente calificados solamente se atraen con incentivos y con una política laboral transparente. Estos, peruanos o extranjeros, pueden ser traídos mediante una convocatoria internacional. El requisito de la nacionalidad es lo de menos, lo importante es que tengan los méritos académicos necesarios para dicha función. Asimismo, se requiere que la capacitación sea hecha a dedicación exclusiva, para tal fin, los directores y vicedirectores seleccionados deberían tener licencia con goce de haber para dedicarse de forma exclusiva a su capacitación. Una capacitación de calidad requiere que directores y subdirectores profesores dejen todas sus actividades y solamente se concentren en ganar nuevas capacidades de gestión pedagógica. Ellos necesitan dar un salto cuántico en materia de conocimientos.

Para responder a la pregunta central de esta editorial (“¿Quién capacita a los capacitadores?”), esta capacitación también debería de hacerse extensiva a los hoy capacitadores de las cuatro universidades peruanas seleccionadas por el MINEDU. Vale decir, deberían pasar por una capacitación igual, o incluso, más rigorosa. Todo esto contribuiría para mejorar el nivel de los profesores universitarios y mejoraría el nivel de estas universidades en materia de gestión educativa.

Definitivamente, el presupuesto inicial de S/. 170 millones será insuficiente para formar 18mil directores y subdirectores de colegios. Sin embargo, es mejor que en esos tres años se formen, digamos, 2 mil directores de altísimo nivel, y que a partir del cuarto año estos mismos profesores, ya formados, capaciten al resto de los 16mil profesores, frente a  formar 18mil profesores de forma inadecuada. Así, somos testigos que, por décadas, el país viene aplicando soluciones trasnochadas para capacitar a los profesores de las escuelas y los colegios. Albert Einstein decía “si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”. Al parecer, hoy, el MINEDU quiere hacer siempre lo mismo, en lo que se refiere a capacitación docente y tiene la ilusión adolecente de que en esta oportunidad los resultados sean diferentes. No caigamos en lo mismo; si queremos soñar con ser un país desarrollado, llegó el momento de hacer las cosas de manera diferente, de forma profesional. Llegó el momento de dejar las capacitaciones inservibles y pasar a capacitaciones serias, hechas por profesores renombrados que ostentan cargos con base en la meritocracia. Las futuras generaciones se lo agradecerán, Señor Ministro.

Porto Alegre (Brasil), 19 de noviembre de 2014

* Las ideas contenidas en este editorial representan la opinión del autor y no representan la posición de todos los miembros del Instituto Peruano de Competitividad – INSPERCOM.

Posts Relacionados


¿Qué es la innovación “disruptiva”?
El IMCA: una isla de eficiencia en el Perú para la investigación matemática
¿Cómo delegan los mejores líderes?