¿Puede la religión hacer más justo al crecimiento económico?


Apr 18, 2016 mhernani Noticias

Fuente: World Economic Forum

El aumento de la desigualdad de ingresos contribuye a la agitación social y política, que amenaza nuestro futuro económico y el bienestar general. Si bien está claro que los problemas sociales se incrementarán si el crecimiento económico beneficia a una pequeña minoría, hay muy poco análisis concreto de cómo los diferentes sectores de la sociedad contribuyen a la meta del crecimiento inclusivo.

Esta necesidad de un mejor análisis se refleja en el nuevo programa del Foro Económico Mundial para el crecimiento económico y la inclusión social. Por ejemplo, el programa examina la forma en que la fe interactúa con los difíciles desafíos globales de la actualidad, desde el crecimiento inclusivo a la paridad de género, pasando por el cambio climático.

¿Por qué debemos considerar a la fe como un factor importante para enfrentar estos desafíos? En primer lugar, debido a que la adhesión religiosa va en aumento, como se ve claramente en investigaciones recientes sobre la demografía religiosa.

En segundo lugar, porque la religión es a menudo ignorada. De hecho, la religión juega tanto un rol negativo como positivo en relación al crecimiento inclusivo. Por un lado, las hostilidades relacionadas con la religión, los prejuicios y los sesgos pueden impedir que los fieles contemplen el panorama social completo y de manera neutral, y por lo tanto, inhibir el crecimiento inclusivo.

Por otro lado, las organizaciones religiosas tienen una enorme capacidad para hacer el bien, pues la mayoría de los grupos religiosos son conocidos por sus programas para abordar la pobreza (por ejemplo, los líderes religiosos mundiales, a principios de este año se reunieron en el Banco Mundial para comprometerse y convocar actores hacia el objetivo de acabar con la pobreza extrema para el año 2030).

Más allá de su papel directo en el alivio de la pobreza, las investigaciones también muestran que cuando la libertad de religión o de creencias (incluyendo la comprensión entre religiones y entre culturas) acompaña al aumento de la fe entre la población, las condiciones de paz necesarias para el crecimiento inclusivo a menudo también se fortalecen.

El factor de la fe en el crecimiento inclusivo es un tema complejo que está apenas comenzando a analizarse. Comencemos viendo este fenómeno desde la Cristiandad, reconociendo al mismo tiempo que otras religiones también pueden desempeñar un papel importante en el crecimiento inclusivo de sus sociedades.

“Una economía que excluye, mata”

Con estas palabras, el cardenal filipino Luis Antonio Tagel, quien recientemente fue elegido responsable de Cáritas Internacional, desafió a los líderes de negocios en las Filipinas para hacer frente a la pobreza. Durante su intervención en la conferencia anual número 39 de Obispos y Empresarios para el Desarrollo Humano, los exhortó a incluir a los pobres en sus declaraciones de visión y misión, en sus decisiones sobre qué bienes y servicios deben proporcionar, y como parte de sus planes estratégicos.

Pope-message

“Les pido asegurarse de que la humanidad sea servida por la riqueza, y no regida por ella”. Mensaje del Papa Francisco durante la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en el 2014.

Tagel estaba haciendo eco del sentimiento del Papa Francisco, quien en Bolivia, durante el Encuentro Mundial de Movimientos Populares, advirtió que la primera de las tres grandes tareas que exigen una acción decisiva es la de “poner la economía al servicio de las personas. Los seres humanos y la naturaleza no deben estar al servicio del dinero. Digamos NO a una economía de la exclusión y la desigualdad, donde manda el dinero, en lugar del servicio”.

Las otras tareas que esbozó eran las de unir a todas las personas en el camino de la paz y la justicia, y la de defender el medio ambiente (véase la encíclica Laudato: Sobre el cuidado de nuestro hogar común).

La Iglesia Católica considera que las empresas pueden sacar a la gente de la pobreza y la desesperación hacia la prosperidad y la esperanza. Citando a un obispo del siglo IV, Francisco llama “estiércol del diablo” a la búsqueda sin restricciones de dinero, haciendo hincapié en que los países en desarrollo no deben reducirse a ser proveedores de materia prima y mano de obra barata para los países desarrollados. El énfasis está en la distribución social justa más que en la creación de riqueza individual.

En esa línea, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que posee más de 15 millones de adeptos, ha lanzado una iniciativa mundial de autosuficiencia familiar en África y América del Sur, ayudando a miembros de la iglesia y a sus familias a encontrar un puesto de trabajo, iniciar un negocio, o conseguir la educación que necesitan.

Se espera que la participación de los cristianos en Europa disminuya sustancialmente entre 2010 y 2050. Mientras tanto, se espera también que la proporción de cristianos que viven en el África subsahariana crezca significativamente de aproximadamente el 24% de cristianos en 2010 al 38 % en 2050.

El desplazamiento del centro de gravedad del cristianismo a África significa que la experiencia africana será un factor importante para ayudar a dar forma a las perspectivas económicas y sociales del cristianismo mundial. Por ejemplo, el presidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, que se dirige directamente a las cuestiones relacionadas con la pobreza, es el cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson de Ghana, y su consejo ha publicado recientemente una guía para los negocios, “La Vocación del Líder de Negocios“.

Sobre la pobreza, la publicación afirma: “Los avances en los productos y servicios de la base de la pirámide, tales como las microempresas, el microcrédito, las empresas sociales y los fondos de inversión social han jugado un papel importante en el tratamiento de las necesidades de los pobres.  Estas innovaciones no sólo ayudarán a las personas a elevarse desde la pobreza extrema, sino que también podrían propiciar la creatividad y el espíritu empresarial, y por lo tanto, contribuir a poner en marcha una dinámica de desarrollo”.

“Ellos saben cómo pescar, simplemente no pueden acceder a la laguna”

El pensamiento basado en la fe alrededor de la pobreza, derivada de décadas de experiencia en el África subsahariana, se está moviendo rápidamente más allá de la entrega de ayuda o de “enseñar a un hombre a pescar.” Doug Seebeck, presidente de Partners Worldwide, una red cristiana mundial que tiene el objetivo de acabar con la pobreza, dice, “¡ellos saben cómo pescar! … pero no tienen acceso a la laguna”.

Es decir, no son capaces de participar en los sistemas económicos, los mercados, las relaciones, las redes de colaboración, las herramientas y modelos que muchos de nosotros damos por sentado. Debido a ello, a través de este informe hemos querido poner de relieve las iniciativas positivas de la fe frente al desarrollo económico, pues el papel de la religión en la promoción del crecimiento incluyente en todo el mundo tiene que ser tomado cada vez más en serio dentro del análisis de nuestras posibilidades de acción frente a este flagelo.

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