¿Qué tipo de líder es más efectivo?, ¿el que empuja o el que jala?


May 23, 2016 mhernani Noticias

Fuente: John David Mann para el WEF

Ser un director de orquesta es, por definición, una actividad en la que se exige mucho liderazgo. Sin embargo, sólo porque la gente se supone que te siga, incluso si se les paga para hacerlo, no significa necesariamente que lo harán. O, que si lo hacen, lo harán felices.

Esto lo sé muy bien debido a mis años como Violonchelista de Orquesta, donde los Directores se ven a veces como males necesarios. Por ejemplo, entre los músicos de Orquesta hay una historia muy conocida sobre Fritz Reiner, el brillante Maestro y Director de la Sinfónica de Chicago.

Reiner era famoso por sus diminutos e hiper-controlados movimientos de dirección: cuando los críticos señalan que el rango de movimiento de la punta de su bastón podría estar contenido en un área del tamaño de una estampilla, están exagerando sólo un poco.

Un día, un contrabajista trajo un par de binoculares al ensayo, y cuando Reiner comenzó a dirigir, el bajista miró a través de los prismáticos al Maestro, y vio que, sin perder el ritmo, Reiner dirigía con su mano izquierda mientras que con la derecha, escribía un mensaje apresurado, sosteniéndolo en alto para que el músico de graves pudiera leerlo. El mensaje decía: “Estás despedido”.

Ese es un estilo de liderazgo, pero mi padre tenía uno diferente: por catorce años, él lideró uno de los principales coros aficionados de Bach en Pensilvania, EE.UU. Durante algunos de esos años yo toqué en la orquesta, y tuve la oportunidad de ver su trabajo de cerca.

La voz de mi padre era tan suave que a menudo era difícil de escuchar en una conversación normal, y en un escenario lleno de gente, prácticamente imposible. Sin embargo, noté que cuando hablaba durante los ensayos, ni un solo músico se perdía una sola palabra.

Vi a los más cínicos músicos prestarle genuina atención a sus sugerencias, y existían dos razones para que esto sucediera: en primer lugar, él era excelente en lo que hacía. Conocía a la música por dentro y por fuera; la llevaba en sus huesos; era su vida.

Y en segundo lugar, él los trataba con respeto absoluto. Mi padre no les decía qué hacer; colaboraba con ellos. Ese es un estilo de liderazgo completamente distinto al de Reiner. La diferencia está en que uno empuja, y el otro jala.

¿Hasta dónde  se puede empujar a la gente? Sólo hasta que se cansen de ser presionados. ¿Hasta dónde se puede tirar de ellos? Si su estilo de liderazgo abarca un respeto total a los que conduce, reconociéndolos como piezas fundamentales de su institución (en este caso, de la orquesta), entonces podrá tirar de ellos durante un camino muy largo.

Cuando ese segundo tipo de liderazgo habla – incluso con una voz tan suave como la de mi padre – la gente escucha, porque se sienten valorados, y debido a eso, confían en su líder. Es ese tipo de liderazgo, el que seguiremos en cualquier lugar.

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