Reflexiones previas al Seminario “Capacidad de innovación y organización de la industria”


Apr 27, 2016 mhernani Noticias

A pocas horas del comienzo del Seminario “Capacidad de innovación y organización de la industria”, queremos hacer una revisión de la situación de la innovación en nuestro país, y algunas ideas al respecto elaboradas por los ponentes que disertarán en este evento financiado por CIENCIACTIVA.

Desde el punto de vista del Estado, el gasto en investigación y desarrollo (I+D) es determinante para el crecimiento en el largo plazo de los países, y si bien en el Perú se están haciendo esfuerzos, aún hay mucho camino por recorrer, según el jefe de la División de Innovación y Competitividad del BID, Luis Miguel Benavente.

El especialista anota que si bien la I+D tiene grandes retornos por sus externalidades, los resultados no son inmediatos ni necesariamente tangibles. De hecho, explicó que incorporar una innovación en un proceso reduce la productividad en el corto plazo pero la incrementa en el largo plazo.

Pero para reducir la brecha en innovación que reporta el Perú, Benavente apuntó que se tiene que aumentar la inversión en ciencia, tecnología e innovación (CTI) con impulsos del sector público a las empresas y aumentar los niveles de capital humano dedicado a la innovación (el Perú tienen solo 0.4 investigadores de cada mil personas en la fuerza laboral)

Ante este panorama, detalló como tareas pendientes trabajar con una visión sistémica en un diálogo con todos los sectores para incrementar el nivel de conocimiento en la canasta productiva.

Desde el punto de vista de las empresas, el tema de la innovación como fuente de ventaja competitiva empresarial se consolida en la literatura. Conseguir una ventaja basada en la innovación se consigue generalmente siguiendo un proceso estructurado, en el que la capacidad tecnológica desempeña un papel clave. Sin embargo, una pregunta permanece en el aire ¿cuáles son las razones por las que no todas las empresas que desarrollan una capacidad tecnológica son innovadoras? ¿Dónde está el eslabón faltante?

En esta línea, los investigadores Paulo Antonio Zawislak y Jorge Tello-Gamara ofrecen un marco de la innovación con dos dimensiones esenciales: (1) la capacidad tecnológica y (2) la capacidad transaccional. La capacidad tecnológica es la capacidad de las empresas para hacer un uso eficaz de los conocimientos técnicos con el fin de mejorar la producción y desarrollar nuevos productos y servicios. Mientras tanto, la capacidad transaccional se define como un repertorio de habilidades, experiencias y rutinas que la empresa utiliza para minimizar sus costos de transacción (un costo de transacción es un costo incurrido para realizar un intercambio económico, más precisamente una transacción en el mercado.)

El principal hallazgo de este estudio es la identificación de la capacidad transaccional como el desaparecido eslabón de la innovación. De acuerdo con ello, para ser innovadora, además de tener una capacidad tecnológica, una firma necesita desarrollar su capacidad transaccional.

Con el objetivo de desarrollar nuestra capacidad tecnológica, pero sobre todo, nuestra capacidad transaccional, la gerente del Laboratorio de Innovación de Interbank, Alessandra Corrochano Fatule, nos indica que si queremos fomentar una cultura de innovación en general, no basta con pensar diferente, sino también hay que atreverse a hacer cosas diferentes y para eso tenemos que combatir el temor natural a fallar.

Esta creencia tan arraigada en nosotros (especialmente en Perú) es la principal barrera que tienen las personas para innovar, porque nos impide hacer cosas que tengan una alta probabilidad de error y salirnos de nuestra área de confort, nos impide aventurarnos en algo que no tenga una respuesta conocida, en algo disruptivo.

Las empresas más innovadoras serán aquellas tolerantes al error y que puedan transformar ese error en aprendizaje. La mayoría de ejecutivos tiene miedo a equivocarse frente a sus clientes. Es por esto que tienen que estar 100% seguros antes de lanzar un producto y ese producto termina siendo una mejora de algo que ya saben que funciona.

Sin embargo, una vez que se empieza a probar con los clientes uno se da cuenta de que ellos son permisivos. Si les comunicamos que estamos probando para encontrar una solución a una necesidad, la mayoría es receptiva a las pruebas e, incluso, al error. Son entusiastas al darte ‘feedback’ y en ayudarnos a mejorar. Trabajar en innovación y usar la metodología de diseño centrado en las personas cambia la forma de ver el juego.

Con estas reflexiones vamos calentando motores para las clases magistrales que se desarrollarán mañana con los investigadores Paulo Antonio Zawislak y Jorge Tello-Gamara, quienes nos brindarán diversas posturas desde una perspectiva internacional pero también contextualizada a nuestra realidad, alrededor del tema de la innovación.

 

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