Robinson: “El Perú necesita diversificación comercial y planeamiento a largo plazo”


Durante su participación en el foro “Industrialización e Institucionalidad: Cimientos para el Desarrollo”, el economista James Robinson dijo que el Perú no solo debe enfocar su atención en la industria extractiva de recursos primarios, sino que hay la necesidad de dejar una sociedad extractiva y pasar a otro camino, para lo cual será fundamental el apoyo del sector privado.

“El crecimiento económico del país será insostenible en el tiempo, si la industria nacional no diversifica su oferta y si no suma al sector privado como parte de este cambio”, aseguró.

El destacado profesor de la Universidad de Harvard afirmó en otro momento que “la economía es parte de la explicación, no el todo. También es necesaria la política.  Debemos erradicar la visión simplista del desarrollo que piensa que los países son pobres porque no ahorran. Los economistas tienen una mala interpretación de cuáles son los problemas que afectan a sus regiones, que viene de teorías respetadas que aprendieron en sus posgrados pero que aparecen completamente irrelevantes si no comprendemos la historia y el contexto social”.

Robinson, coautor del libro “¿Por qué fracasan los países?”, indica que “se necesita que la sociedad civil, el sector empresarial y la academia se junten para tener una agenda de reformas para cambiar la sociedad”. En ese sentido, ahora se hacen preguntas más fundamentales de por qué algunas sociedades son diferentes en términos de desarrollo, lo que, según el afamado economista, “hará la economía mucho más atractiva para los próximos años. Irónicamente, a los economistas todavía les cuesta hablar de política. Prefieren encerrarla bajo la etiqueta de irracionalidad porque es más conveniente para ellos, porque así se les hace más fácil encontrar explicaciones ‘simples’, respuestas ‘sencillas’, pero sobre la base de atajos que dejan sin explicar. En el fondo, no explican patrones sistemáticos de desarrollo y subdesarrollo.”

A la pregunta de cómo construir una amplia coalición política cuando tienes dos grandes obstáculos que son significativos en varios países de América Latina: en primer lugar, un amplio sector informal cuyas demandas no sabes cómo representar, y luego partidos políticos debilitados, casi inexistentes, Robinson respondió que “cuando careces de este tipo de instituciones, ya sean partidos u otros formales, se impone la autoridad carismática, como diría Weber. ¿Qué es Correa, Chávez o Fujimori? Son ejemplos de autoridad carismática que en el largo  plazo resultan inútiles para la construcción de instituciones”.

Recalcó el caso de Mockus en Bogotá, quien mejoró la administración pública y la seguridad, pero no generó un plan a largo plazo que pudiera ser empleado por los gobiernos siguientes.

“Mockus y su gente eran fantásticos, pero no diseñaron un sistema de gobierno y una administración para gente no fantástica. Mockus era un ‘ángel’, pero esa es una situación inusual. Si una sociedad está regida por ‘ángeles’, no necesitaríamos control y balance de poderes constitucionales. Cuando tenemos hombres gobernados por hombres, estamos ante una situación diferente”.

¿Qué sucede en países como el Perú, en que el sector dinámico e informal de la economía en lo político no confía en lo que el Estado puede hacer por ellos, solo piden que el Estado no interfiera en sus proyectos individuales o, en el mejor de los casos, que resuelvan problemas del tipo de seguridad ciudadana?

Robinson responde que “si no tienes una agenda para dirigir el país, los políticos no querrán amenazar intereses más poderosos, y buscarán paz y tranquilidad para sí mismos. Es el tipo de gobernante que se satisface con administrar la renta extractiva, que goza el país por el momento y se centra en un limbo en el que nadie, no solo el mandatario, tiene una idea de hacia qué dirección llevar el país. Colombia estaba en un limbo similar hasta que apareció Uribe. Nadie tenía un programa. ¿Cuál es el programa de Juan Manuel Santos ahora? Uribe tenía un programa, podías estar de acuerdo con él o no, podía gustarte o no, pero tenía un plan de cosas que cambiar”.

 Fuente: El Comercio

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