¿Sabes cuál es el origen de tu comida?


Jan 3, 2017 mhernani Noticias

Una investigación publicada en la Royal Society sobre los orígenes de los alimentos ha llevado al reconocimiento de que regiones geográficas específicas de todo el mundo han sido de especial importancia para el desarrollo de los cultivos agrícolas.

Los resultados proporcionan una perspectiva novedosa sobre la actual globalización de los sistemas alimentarios en todo el mundo y refuerzan la importancia de la colaboración internacional en la conservación e intercambio de recursos genéticos.

El estudio denominado Origins of food crops connect countries worldwide analizó el grado en que los países utilizan los cultivos de regiones distintas a la suya (“cultivos extranjeros”) y cuantifican los cambios en este uso durante los últimos 50 años, determinando que los países están altamente interconectados con respecto a las regiones primarias de diversidad de los alimentos que cultivan y/o consumen.

Los cultivos extranjeros se utilizan ampliamente en el suministro de alimentos (el 68,7% del suministro nacional de alimentos como media mundial proviene de cultivos extranjeros), mientras que el uso de semillas del exterior ha aumentado significativamente en los últimos 50 años, incluso en países con alta diversidad de cultivos indígenas.

El científico ruso N.I. Vavilov propuso una serie de “centros de origen” de alimentos cultivados en todo el mundo, incluyendo regiones como Centroamérica y México; partes de los Andes, Chile y Brasil-Paraguay; el Mediterraneo; el Cercano Oriente; Etiopía; Asia Central; India; China; y Malasia.

El interés de Vavilov por determinar estos centros de origen se debe a que estas regiones tienen una tremenda variación genética que podría ser útil para el mejoramiento de la agricultura. Tal variación fue el producto de la adaptación a diversos entornos y prácticas culturales por parte de las plantas durante períodos de tiempo relativamente largos.

En estas regiones esperaba encontrar variedades de maduración temprana adecuados para las latitudes del norte, y formas resistentes a las enfermedades, que proporcionen la solución a la hambruna masiva causada por fallas cíclicas de la cosecha del trigo, por ejemplo.

Sin embargo, las altas concentraciones de variedades de cultivos y especies silvestres afines no se encuentran en todos los casos precisamente donde los cultivos fueron inicialmente domesticados. Podemos destacar el caso del frijol (nativo de América) en el sudoeste de Europa, y el de la cebada (nativo de Oriente Medio) y la avena (nativa de Europa Central) en América del Norte.

El Perú posee una alta diversidad genética porque es uno de los centros mundiales más importantes de recursos genéticos de plantas y animales. De los cuatro cultivos más importantes para la alimentación humana en el mundo (trigo, arroz, papa y maíz), nuestro país es poseedor de alta diversidad genética de dos de ellos, la papa y el maíz.

Es el primer país en variedades de papa, ajíes, maíz (36 especies), granos andinos, tubérculos y raíces andinas. Posee 128 especies de plantas nativas domésticas con centenares de variedades y además las formas silvestres de esas plantas (cerca de 150 especies silvestres de papas y 15 de tomates).

Debido a esa alta diversidad genética, el Perú es clave para la seguridad alimentaria del mundo, y debe saber aprovechar esa amplia riqueza de cultivos a través del desarrollo de una agroindustria que exporte productos agrícolas procesados.

Esto propiciará a que los mercados prefieran adquirir nuestros productos con valor agregado en vez de importar sólo la materia prima y procesarlos en las industrias de países desarrollados, o peor aún, a llevarse las semillas nativas y adaptarlas genéticamente a las zonas geográficas de los países compradores.

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