Ser un buen padre te convierte en un buen gestor, y viceversa


May 11, 2016 mhernani Noticias

Fuente: HBR

Cuando vamos a casa al final del día, ¿cuánto de lo que hemos aprendido en el trabajo sobre la priorización, la comunicación, o la gestión de conflictos se queda en la oficina? Y, aún más importante, cuando volvemos al trabajo a la mañana siguiente, ¿cuánto de lo que hemos aprendido de nuestras familias acerca de la paciencia o la empatía, se queda atrás?

Quienes somos como padres también define a quienes somos en el trabajo: las habilidades que aprendemos mientras nos ocupamos en la crianza deben transferirse a nuestro trabajo, y viceversa. Fundamentalmente existen tres habilidades provenientes de la crianza de los hijos que podrían ayudarnos en nuestra vida laboral:

Adaptación a los cambios. Los padres se encuentran en constante adaptación a las nuevas situaciones. Del mismo modo, las cosas en el trabajo no son estáticas. En el momento en que sientes que tienes todo en orden, la situación cambia rápidamente, y de repente nuevas preguntas deben ser abordadas.

Respeto por la seguridad psicológica. ¿Con qué frecuencia pensamos en si nuestros compañeros de trabajo se sienten seguros? Si usted es como la mayoría de la gente, no tan a menudo. Y sin embargo, como padre ¿con qué frecuencia piensa si sus hijos se sienten seguros? Si usted es como la mayoría de los padres, todos los días.

Como padres, buscamos crear un ambiente donde los niños pueden aprender y crecer, desafiarse a sí mismos y sentirse seguros para explorar, hacer preguntas y compartir sus miedos e incertidumbres. Cuanto más seamos capaces de crear un ambiente familiar positivo y abierto, más fuerte será la relación con nuestros hijos.

De la misma manera, cuando abrimos la puerta de la oficina nos enfrentamos a una de las tareas más difíciles y más importantes de la gestión: manejo de relaciones. Mientras el equipo de nuestro entorno se encuentre más abierto y psicológicamente seguro, mejor sera nuestra dinámica con él.

Cuanto más podamos adoptar una mentalidad abierta con nuestros colegas, de la misma manera que lo hacemos con nuestros hijos, más fuertes serán los lazos que construimos. A medida que nos esforzamos para que nuestros hijos sean capaces de encontrar sus propias soluciones, podemos hacer lo mismo con los miembros de nuestro equipo.

Esto significa crear una cultura en el trabajo donde sus compañeros se sientan cómodos y dispuestos a compartir sus preocupaciones, necesidades e ideas.

Auto-reflexión y mejora continua. Ser padres es una de las tareas más difíciles que podemos realizar. El horario laboral es 24/7 y, sin embargo, a menudo se trata del papel más gratificante. Como en cualquier labor que nos motiva y desafía, queremos ser buenos en ello.

Al igual que los entrenadores de liderazgo, los expertos en crianza nos animan no sólo a cuestionar nuestros métodos de crianza, sino también a aprender de nuestros errores y de la retroalimentación de nuestros hijos, quienes son probablemente los más honestos jueces. Asimismo, no olvidemos usar lo que hemos aprendido en el trabajo para ser mejores padres.

El equilibrio entre nuestra vida laboral y familiar es importante, pero más importante aún es desarrollar nuestra capacidad para trasladar lo que aprendemos en cada una de esas situaciones, especialmente lo que proviene de nuestros hijos, quienes, en su inocencia y sinceridad, son capaces de proporcionarnos la evaluación de desempeño más directa.

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